Cursos de verano en Cork para jóvenes

Cursos y campamentos en Cork para jóvenes y adolescentes de inglés en verano: La ciudad de Cork es la segunda en importancia y tamaño de Irlanda, por detrás de Dublín, y se considera la capital cultural del país. Se trata de una ciudad antigua, con un rico legado histórico y cultural que se remonta al siglo VI. Su ubicación en la costa sur garantiza un clima suave y templado a lo largo de todo el año.

Su fundación se inició en una isla en el pantanoso estuario del Río Lee (el nombre de Corcaigh significa pantano), y fue extendiéndose progresivamente hacia las riberas de ambos lados.

En la actualidad, el río atraviesa Cork a través de dos canales, por lo que la ciudad se encuentra salpicada de puentes. Algunas de las calles principales se encuentran construidas sobre canales en los que los barcos amarraban sus cadenas de anclaje un siglo atrás. A lo largo de South Mall, los visitantes podrán ver grandes portones al nivel de la calle, bajo unos escalones que conducen hasta una puerta principal más elevada. Éstas fueron, antaño, cobertizos para barcos, en los tiempos en los que los mercaderes se desplazaban a sus almacenes en barco.

Así como las montañosas calles de Cork suben y bajan, lo hacen también las voces de sus habitantes. Su forma de hablar presenta una característica cadencia cantarina, amada por los comediantes nacionales. Además, los habitantes de Cork tienen la reputación de ser los ciudadanos más habladores de toda Irlanda.

St. Finbarr es el fundador y el santo patrón. Fundó un monasterio en el siglo VII, en el mismo lugar en el que actualmente se yergue la Catedral de St. Finn Barre, que creció hasta convertirse en una institución extensa y adinerada. Ésta atrajo la atención de los piratas marítimos Vikingos, que asaltaron y quemaron la ciudad original, a la que regresaron años más tarde para instalarse y comerciar. La invasión Anglo-Normanda de 1172 forzó a los señores daneses y los jefes locales de McCarthy a someterse al rey Enrique II, aunque Cork siempre ha tenido una reputación de territorio independiente y de terca resistencia: llegó a hacerse conocida bajo el nombre de “Rebel Cork” (Cork Rebelde).

El mejor modo de ver la ciudad de Cork y degustar el sabor de su estilo de vida, es paseando. Hay un cartel de “Walking Tour” (tour a pie), así que lo ideal es obtener el folleto turístico correspondiente y lanzarse a explorar las montañosas calles y a conocer a sus gentes.

La Catedral de St. Finn’s Barre es una espléndida muestra de tres chapiteles de la arquitectura Franco-Gótica. Se erige en el lugar sobre el que antaño el santo estableció su escuela monástica en torno al año 650 d.C. Entre sus características más notables, destacan su gran rosetón, los mosaicos en su pavimento y las esculturas talladas por todo el edificio.

Ascendiendo por North Main Street, encontramos el Cork Vision Centre; más adelante, cruzando el puente de North Gate, encontramos la Iglesia de Shandon, cuya torre domina la cara norte de la ciudad desde su elevada ubicación coronando la cima de la colina. Dos caras de la torre se encuentran cubiertas de arenisca y, las otras dos, de caliza. El repiqueteo de sus ocho campanas, elaboradas en Gloucester en el año 1750, es conocido en todo el país. Su representación de “Danny Boy” o “Ave Maria” se desliza suavemente hacia la base de la colina y sobre el río, para oírse por toda la ciudad. Los habitantes de Cork dependen del gran reloj de Shandon para la hora, y de su veleta con forma de pez para los pronósticos del tiempo.

Cork dispone de diversas iglesias que merecen ser visitadas: la Catedral de St Mary, al norte de Shandon, con sus destacables esculturas; la elegante Iglesia Memorial del Padre Matthew; o la Iglesia Dominicana de St Mary, donde se preserva la estatuilla “milagrosa” de Our Lady of Graces (Nuestra Señora de las Gracias).

Merece la pena ascender parte de Patrick’s Hill, sólo por sentir su abruptez. Después tal vez subir por Summer Hill o la paralela Wellington Road hasta llegar a St. Luke’s Cross y Montenotte, la antigua zona residencial de los Mercaderes de Cork, desde la que se aprecian unas fantásticas vistas del puerto y del río, que se extiende hacia el sur, más allá del Castillo de Blackrock, hacia el mar. El Cork Heritage Park en Blackrock también merece una visita.

De vuelta en la parte “plana” de la ciudad de nuevo, destaca el Ayuntamiento, un bonito edificio moderno, adornado por su reflejo en el río. Conviene visitar los mercados como el English Market, con entradas en Princess Street, Patrick Street y el Gran Parade; un gran mercado mercado cubierto con pescado, carne, fruta y verduras. Y en el Coal Quay, el mercado al aire libre que es tan parte del folclore y la cultura de Cork como la Iglesia de Shandon. La Galería Crawford, en Emmet Place, alberga una interesante colección de esculturas, incluyendo algunos bronces de Rodin y una refinada colección de pinturas. En el Grand Parade, encontramos la Fuente de Berwick, el Monumento Nacional y Bishop Lucey Park, con una espléndida cancela de acceso, que ha sido reubicada en Anglesea Street. Saliendo del parque por el sur, nos encontramos en Main Street (calle principal). Aquí podemos encontrar la cervecería de Beamish & Crawford, donde se elabora la famosa cerveza Beamish Stout para ser exportada al mundo entero.

Es posible que, en algún momento durante nuestra visita, oigamos a los habitantes de Cork mencionar “the statue” (la estatua), que puede sonar como “de statcha” en algunas bocas. Se estarán refiriendo al monumento al Padre Theobald Matthew, Apóstol de la Sobriedad del siglo XIX. Como es de esperar, su causa fue muy impopular en un lugar como Irlanda, pero acabó convirtiéndose en una cruzada nacional. Su estatua, ubicada al final de Patrick Street, cerca del puente de Patrick, es el punto de referencia más conocido de Cork.

El Old Gaol (antigua cárcel de Cork), en Sunday’s Well, ha sido restaurado y es una de las muchas atracciones turísticas de Cork. Cuenta la historia de la vida diaria en la cárcel durante el siglo XIX y principios del XX. Algunas de las celdas originales han sido restauradas y se ha implantado un programa audiovisual.

Aquellos que busquen entretenimiento nocturno, deberían visitar el Cork Opera House, para una amplia gama de eventos musicales y teatrales, así como el Everyman Theatre en MacCurtain Street. Además, Cork ofrece excelentes restaurantes, encantadoras cafeterías y, cómo no, numerosos pubs típicamente irlandeses.

En resumidas cuentas, Cork es una ciudad de corazón de oro que acoge amablemente a todos sus visitantes y proporciona el entorno ideal para aprender inglés.

Más información sobre Cork: www.cork.ie

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