Zoraida en St. Julians – Malta
El siguiente paso era elegir un país, en ese momento pensé en países típicos como Inglaterra o Irlanda, pero un buen amigo me propuso la idea de que me fuera a Malta; no conocía casi nada sobre esa isla, pero sus recomendaciones y su similitud con España, en cuanto a clima y playa, me convencieron y allí que fui a parar… por cierto, una de las mejores decisiones de mi vida ya que la experiencia fue inolvidable.
La residencia era muy completa, tenía conexión a Internet (Wi-fi), piscina, televisión, aire acondicionado, vendían comida en recepción, etc. Una de las cosas que más me gustó de la misma fue el personal que trabajaba allí, eran muy amables, atentos y simpáticos.
Al decidir llegar a Malta cuatro días antes del comienzo del curso de inglés tuve tiempo para adaptarme al lugar, ir a la playa y visitar los alrededores, así como para comprar comida y conocer a algunos de los que vivían en la residencia.
La escuela con la que contraté , me la recomendaron desde Top School y me aseguraron que era una de las mejores y sin duda no se equivocaban, esta escuela está compuesta por un equipo de personas magníficas que se distribuyen según sus funciones, unos se encargan del tema administrativo, otros del educativo y otros de la atención a los alumnos.
El primer día de clase nos explicaron el funcionamiento de la escuela, su distribución, cuál era el equipo de trabajadores que estarían más en contacto con los alumnos (social leaders), hicimos una prueba de nivel y nos repartieron en diferentes aulas. Cada clase estaba compuesta por doce estudiantes de diferentes nacionalidades y teníamos dos profesores.
Las excursiones ofertadas por la escuela estaban realmente bien, el precio no era elevado y estaban muy bien organizadas, en ellas conocías a más gente de la escuela, además de encontrar diversión y descubrir lugares preciosos de esta isla. Una de las que más recomiendo, por la belleza del lugar, es la que se realizaba a la isla de Gozo, allí se encontraban las aguas más claras y las mejores playas (foto izquierda). Y otra muy interesante fue la que se organizó para ir a Sicilia, aunque era únicamente de una jornada por lo que había que tener en cuenta la falta de tiempo para ver esa maravillosa isla (foto derecha).
Toda la zona de St. Julian’s y Sliema estaba muy bien comunicada mediante autobuses, un aspecto curioso de los mismos, aparte de la forma de conducir de los malteses, era que al autobús subía tanta gente como espacio hubiese, con lo cual, era un poco agobiante debido al calor que hacía en pleno mes de Julio, pero en unos días te acostumbrabas a ellos.
Pero sin duda, para mí lo mejor que me ocurrió en Malta fue toda la gente maravillosa que conocí y todo lo que aprendí, ya no solo de inglés, sino también, sobre otras culturas muy diferentes a la nuestra. He conseguido cumplir uno de mis sueños, y además he comprobado que puedo adaptarme a otra cultura. Ha sido maravilloso e inolvidable, se lo recomiendo a todo aquel que como yo quería aprender a hablar inglés y conocer a gente muy especial, con la que además puedes seguir en contacto gracias a Internet.













